
Estos son mis bienes más preciados: mis oleatos. Todas las plantas interesantes que pasan por mis manos, acaban macerando en botes de cristal con Aceite de Oliva Virgen Extra, 40 días y 40 noches. La espera se hace eterna, pero pasado ese tiempo, utilizo ese aceite colado para hacer el jabón, proporcionándole, no sólo las propiedades del aceite de oliva (muy ricas por sí solas), sino además añadidas las de cada planta.

Esto se lo debo al privilegio de tener compañeras de trabajo con jardín propio o un amplio campo en sus respectivos pueblos. El Romero y el Laurel me lo trae Sole, pero no sé exactamente de donde. El Tomillo y la Lavanda es de un pueblo de Soria y lo recolecta mi jefa, Nieves. Olga tiene jardín propio, y su padre es el encargado de mantener la Hierbabuena tan vistosa y aromática.
Además tengo macerando otras hierbas, aunque compradas, como Manzanilla, Té verde, Té Rojo, Caléndula…
Ya he probado algunos de estos oleatos y el resultado está siendo fantástico.



